Días difíciles que cambian en un suspiro


Dicen que los suspiros son besos que no se dan y en verdad no se me ocurre de qué manera describir en palabras la sensación de un suspiro.

Antes de entrar a mi trabajo habitual, voy  a ver a una señora a quien atiendo todos los días. Siempre me lleva más tiempo de lo que planifico pero mi tranquilidad es saber que ella se queda bien.  Me apenaría dejar algo inconcluso que podría ocasionarle un problema.  Por eso, llego tarde a mi otra tarea: entro como una flecha, atravieso el área comercial y me sumerjo en mi lugar.  A veces me esperan, rezongan un poco por mi demora… y todo pasa.

Sin embargo, esta vez ocurrió algo diferente. Estaba él.  En mi camino de entrada, sentí que las chicas dijeron: “¡Ahí vino Patricia!” y alcancé a ver a alguien que estaba de espaldas. Un  joven alto, musculo y bronceado que hablaba por teléfono en portugués.  Era el ideal de hombre que fascina a una mujer.

No recuerdo si en la carta que le escribí a Papá Noel había pedido algo así. La cuestión es que cuando me puse el uniforme  y abrí la puerta, el señor que estaba cerca del consultorio me dijo que un muchacho me esperaba.  Así que avancé fuera de mi espacio, lo vi y él me dijo: “Te llevo”.

En ese momento, mi mente trataba de entender: ¿Habré dicho que haría un domicilio y me vino a buscar? ¿Lo había olvidado? ¿Es alguien conocido?  Detrás de la  gorra y los anteojos oscuros, no veía sus ojos y solo le respondí: “¿A dónde?”  Creo que lo hubiese acompañado a cualquier parte.

La cuestión es que le habían indicado un tratamiento y necesitaba que lo atendiese por ese motivo. Pero no importa, de alguna manera me llevó a un fugaz mundo de sueños y un suspiro quedó en mi corazón.

Después, mientras tomábamos unos mates, una de las chicas me comentó con mirada cómplice:

“¡Te quedaste sin palabras, eh!”

Patricia Varela
About the author/Acerca del autor/a

Patricia Varela

COLUMNISTA
Patricia Varela es licenciada en Enfermería, periodista y licenciada en Comunicación Social. Curiosa por naturaleza, nunca deja de aprender sobre los temas que le interesan. Desde las colaboraciones en Mírala, Patri comparte su pasión por los animales, la lectura, las películas, la música y las cosas simples de la vida, con la sensibilidad que la caracteriza.



1 Comentario

  1. Isabel
    21 enero, 2018

    Una historia que refleja algún momento, que con ciertas diferencias, nos habrá tocado vivir. Muy bien contado por Patri!!!!

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