¿Te ves como el patito feo? Te estás perdiendo mucho


¿Qué pasa cuando dejamos de sentir vergüenza por cómo lucimos? ¿Cómo se transforma nuestro mundo cuando podemos mirarnos al espejo sin destruirnos con la crítica? ¿Qué posibilidades se abren ante nosotros cuando nos aceptamos? 

El verano da un respiro con una frescura que no es propia de la estación y que alguien como yo, que trabaja todo el año, no puede dejar de agradecer ¿Pero, es por esto que siento que no es otro día más? No, es porque hoy aprendí algo que quizás tendría que haber sabido mucho antes.

Esas experiencias que en la adolescencia fueron incómodas, ahora descubro que hay otras formas de resolverlas. Porque el cuerpo en esa época cambió y de repente, pasé de tener una estatura mediana a ser alta y me sentí vulnerable ante los ojos de los demás que decían: “¡Qué alta que sos!” “¡No crezcas más!”  Y eso era imposible, no lo podía gobernar.  Entonces, traté de parecer más baja y esa no fue la solución.

En los años que siguieron a esa etapa tan inestable aprendí a sentirme cómoda conmigo misma, aunque no fue fácil.  Creerme patito feo, no caminar derecha, usar tacos muy bajos… fueron malestares.  Recuerdo que mi madre me inscribió en la Academia de Modelos de María Fernanda Cartier para que aprendiera a caminar y aquella gran maestra una vez me dijo: “Lástima que seas tan tímida”. La cuestión, es que aprendí a verme en los espejos que tapizaban el gran salón y a  caminar ante la mirada de los alumnos y las profesoras. A ellas se las veía muy seguras de sí mismas. En una charla, María Fernanda nos aclaró: “Ustedes creen que si en este momento se ponen a gritar ¿algo extraordinario va a pasar? La respuesta es no, no ocurrirá nada”.  Con eso nos quiso decir que perdiéramos los miedos y nos animáramos a mostrarnos ante los demás.

El otro tema en ese tiempo eran los chicos (esos que me gustaban) y el temor al rechazo por ser más alta, hasta que encontré y me encontró mi primer novio, mi primer amor.  Digamos que la situación se hizo más compleja debido a mi inseguridad y por eso me sorprendo y aprendo de quienes pueden sortear estos obstáculos de manera más fácil y a temprana edad.

Esta es la lección que tuve hoy, la forma en que se relaciona una chica de estatura alta de esta generación con sus pares en el lugar de trabajo.  Transmite seguridad, acepta que ha crecido, busca lo que es acorde para su talla y nada la amedrenta. Por eso, cuando una joven bajita le dijo: “A vos con esa altura te debe costar conseguir ropa, calzado o un novio”, ella le respondió que salió con uno de los chicos más asediados de la ciudad y la dejó con la boca abierta.

En cuanto a la indumentaria o las zapatillas (de un número mayor a los establecidos por las marcas) sabe dónde conseguirlas.

Es que, ya aprendió que tiene su lugar en este mundo, igual que todos.  Camina erguida entre sus compañeros de trabajo, se siente linda, lo transmite y si alguien cuestiona su modo de ser, no logra incomodarla.

Patricia Varela
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Patricia Varela

COLUMNISTA
Patricia Varela es licenciada en Enfermería, periodista y licenciada en Comunicación Social. Curiosa por naturaleza, nunca deja de aprender sobre los temas que le interesan. Desde las colaboraciones en Mírala, Patri comparte su pasión por los animales, la lectura, las películas, la música y las cosas simples de la vida, con la sensibilidad que la caracteriza.



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