“Me jubilé ¿Y ahora qué hago?”


En esta entrevista, la licenciada en Psicología Gabriela Sigilli (MP 47.209) nos invita a reflexionar sobre el proceso de adaptación que viven las personas tras jubilarse y explica cuáles son los factores que ayudan a que esta transición se produzca de la mejor manera posible.  

¿Cómo influye la jubilación en el ánimo de las personas?

La interrupción de la actividad laboral produce una ruptura que requiere de un proceso de adaptación semejante al duelo. La pérdida de la capacidad adquisitiva y de las habilidades o capacidades personales de la red de relaciones y de la propia identidad, son situaciones estresantes. Sin embargo, no todas las personas enfrentan situaciones de crisis al dejar de trabajar y en caso de presentarse,  difieren para cada quien.

¿Qué suele pasar una vez que uno se jubila?

Durante la vida laboral, las personas se encuentran sometidas a muchas presiones e intensos horarios: se  carece de tiempo y de libertad para realizar proyectos personales. Ante el momento de la jubilación (luego de la fase de euforia) comienzan las dificultades para crearse un nuevo proyecto de vida significativo, para reestructurar el tiempo y para afrontar situaciones nuevas. Por lo general, las personas no cuentan con elementos, ni formación, ni canales donde verter a la sociedad toda la energía que tienen a pesar del proceso de jubilación.

¿Qué factores pueden contribuir a crear una mejor calidad de vida en esta etapa?

De acuerdo a diferentes estudios, existe una relación entre las actividades, la mortalidad y la supervivencia. Se ha comprobado que aquellas tales como concurrencia a centros religiosos, voluntariado y reuniones con amigos,  se relacionan con una menor mortalidad, con los consiguientes efectos positivos sobre la salud (Sabin, 1993). Por el contrario, la ausencia de participación en actividades productivas y el aislamiento relacional,  se conjugan para que la persona caiga en la depresión. La ociosidad e improductividad son causas de envejecimiento prematuro.

¿Por qué algunos ven esta etapa como algo negativo y otros como una oportunidad?

Las circunstancias personales, sociales y económicas  inciden en el significado que cada quien asigne a la jubilación. En realidad, ésta constituye una etapa vital y supone un nuevo desarrollo para la persona. Es por eso que resulta tan importante el logro de una vida cotidiana con calidad y el control personal sobre esa vida. 

¿Qué recursos ayudan a lograr una mayor adaptabilidad?

Sumamente importante es la actitud con que la persona enfrenta la salida laboral, porque predispone a una mejor o peor adaptación a esta nueva etapa vital. La transición de la actividad laboral a lo no laboral, requiere un proceso de preparación emocional del nuevo rol. Para que la jubilación constituya una opción agradable desde el punto de vista psicológico, Ekerdt hace hincapié en “mantenerse activo”.

¿Qué peso tiene la red de contención que brindan las personas más cercanas?

Una de las variables sociales que más influye en la jubilación es el apoyo social. Esto es importante porque la persona jubilada atraviesa un proceso de reorientación en el cual tiene que construir un nuevo sentido de identidad y contar con la contención de compañeros, familiares y amigos, se lo facilita. Asimismo, el estado civil condiciona en forma significativa la vivencia de la jubilación: estar casado favorece el proceso.

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