Un mismo producto (al menos) tres comidas distintas


Hay un producto que nunca falta en la cocina de Mírala, porque más que un alimento es un comodín. En realidad, a veces no lo tenemos a mano, pero cuando no tenemos tiempo para elaborar, o ganas, o presupuesto…ahí nos damos cuenta que no nos debería faltar. Y ese “sin igual” es un buen paquete de tapas para empanadas. Para muchos será obvio todo lo que se puede hacer con ellas; para otros, será la mayor sorpresa desde que a Marcos le reemplazaron a Claudia. Y es a los de este grupo que les vamos a contar  nuestra experiencia.

Utilidad de las tapas: comprobación empírica

Sacando lo obvio de su utilidad para hacer empanadas, el primer uso que les podemos dar a las tapas es el de masa para pasta rellena.

Es re fácil y desde la preparación hasta que te sentás a la mesa a comer no pasan más de 15 minutos. Lógicamente, tenés que tener la salsa ya preparada o en su defecto, haberla comprado.

El relleno más básico para los agnolotti (sí, eso vamos a hacer) es el queso. El mismo que se usa para la pizza. Pero se le puede poner verdura, jamón y queso, ricota, etc. Pero, si hablamos de hacer una comida rápida, probablemente no tengamos rellenos muy elaborados a mano. Avancemos teniendo en cuenta eso.

Las tapas pueden ser para freír, para hornear o cualquiera que tengas; si ya compraste de hojaldre, te sirven igual.

Ahora tenés que separar las tapas de sus respectivos films adherentes. Parece obvio, pero no son pocos los casos en que se quedan pegados y después te llevás una sorpresa.

En cada tapa, vas colocando un cuadradito generoso de queso fresco, pero no tan grande que después no puedas cerrarla. Eso lo vas manejando a tu gusto y criterio.

Humedecé los bordes de cada tapa con un toque de agua y cerrala por la mitad (como si fuera una empanada), presionando para que después no se te escape el queso; después uní las puntas, con firmeza. Te queda un sombrerito.

Mientras tanto…

Para acompañar, lo mejor es una salsa de tomates casera. Una que nos gusta lleva cebolla, zanahoria, a veces morrón, y siempre 2 o 3 dientes de ajo.

Ponés todo junto en una sartén con un poco de aceite y lo dejás a fuego bajito. La zanahoria puede ir rallada, mientras que el resto de las verduras van cortadas chiquititas. Acá hay que agregar una pizca de azúcar para restar acidez a la salsa.

Los ajos van más grandes y a lo último, para que no se quemen (algo que estropearía el sabor). Ahí, ya está todo listo para agregar el tomate. Para que rinda, hay que usar una lata de tomates en cubos (cortados bien chiquitos) y dos cajas de puré de tomates. Dejá que hierva y apagá el fuego. Condimentá a tu gusto. Secreto: cuanto menos mezcla, mejor: solamente con sal y pimienta (o ají molido) vas a sentir todos los sabores a pleno. Cuando se enfría la podés tener guardada en el freezer y ya te queda lista para usar. Su sabor es totalmente incomparable a las salsas compradas. Para acompañar la pasta, también queda muy bien agregarle una pizca de nuez moscada. Esto hacelo cuando la saques y la calientes aparte, así la salsa base te queda sin alterar.

Bueno, ahora a cocinar la pasta

Poné agua a hervir con un poquito de sal (o no, como prefieras) y colocá los agnolotti. Cuando suben todos a la superficie, hay que sacarlos. Esto será cuestión de un minuto o dos: cuidá que no se te pasen porque también ahí corrés riesgo de que se abran.

Los acompañás con tu salsa casera, queso rallado y listo.

Con cuatro, te quedás conforme y podés seguir con tu día sin sentir pesadez. Con dos más, no vas a tener hambre por varias horas porque te llena mucho.

Otros usos de las tapas

Suponiendo que no salimos de casa durante todo un día y por lo tanto,  no hicimos las compras. Las tapas nos pueden servir para…

La merienda

Con azúcar espolvoreada= galletitas para el mate. Las ponés en una sartén o al horno sin aceite ni nada, porque no se pegan y arriba va el azúcar. A fuego mínimo. En un pestañear están listas. Si tenías algo extra en la heladera, como por ejemplo, dulce de membrillo; podés hacerte unos pastelitos horneados, colocando el dulce en el centro y cerrando las tapas de forma que te quede un cuadradito.

La cena

Tacos, de lo que sea. Si te diste maña para hacer la salsa, entonces también para rehogar un par de verduras. Usá las que tengas, es a tu gusto. También podés agregar queso. Colocá el relleno en las tapas, cocinalas sin secar demasiado, y a la sartén (sin aceite). Tapá, dejando una abertura y esperá unos minutos. Cuando veas que el queso se derritió, sacalas. Podés usar la salsa del mediodía con algún cambio, por ejemplo con más picante.

Esperamos que pruebes algunas de estas ideas y que nos cuentes cómo te fue con este producto comodín.

Mirala
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Mirala

Team work, desde 2010 trabajando con amor por lo que hacemos


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