Abortos espontáneos recurrentes ¿cómo se sigue adelante?


Irene Acosta es psicóloga (Mat. 32360) y terapeuta psicoemocional. Desde Madrid, responde las preguntas de Mírala sobre los abortos espontáneos recurrentes y reflexiona: «El problema está en que no se reconoce que la mamá ha perdido un hijo y está pasando por un duelo, así que no se valora lo que siente y se pretende que siga la vida “como si nada”, sobre todo si la pérdida ha sido de pocas semanas. Parece que si no se ve, no existe; pero lo cierto es que ese hijo ha existido en el vientre, en el corazón y en la mente de su mamá».

«Después de tres abortos espontáneos y un largo y duro camino de investigación recorrido prácticamente en solitario, conseguí mi sueño de ser madre y ahora tengo dos niñas que son la luz de mi vida. He aunado mi experiencia vital y mi formación en Psicología Positiva para ayudar a otras mujeres que, como yo, han pasado o están pasando por el doloroso revés de los abortos de repetición», explica Irene en relación a cómo surgió su necesidad de ayudar a quienes pasan por una situación dramática que ella conoce bien.

Parecería que no se considera necesario el apoyo psicoemocional para una mujer que ha tenido un aborto espontáneo, casi como si debiera saber qué hacer para poder atravesar ese dolor en soledad…

La dificultad para llevar un embarazo a término puede ocurrir en cualquier etapa del embarazo y afecta a muchas más mujeres de las que pensamos, porque aún hoy en día no se habla abiertamente de ello. A partir de mi experiencia y apoyándome en mi profesión —soy Terapeuta Psicoemocional, especialista en infertilidad y en mujeres con abortos recurrentes— decidí trabajar ayudando a mujeres con mi mismo problema, porque sé que contar con un apoyo de este tipo es absolutamente necesario.

¿Qué errores frecuentes comete el entorno al tratar de contener a esa mamá? (por ejemplo, muchos dicen: “Sos joven, ya vas a tener más”) ¿Qué se puede hacer en cambio?

El error más frecuente que comete el entorno al tratar de contener a una mamá que ha tenido un aborto, está en las  “famosas frasecitas”. Son aquellas frases que se sueltan un poco sin pensar, y que seguro se dicen sin mala intención, ¡pero que hieren muchísimo! Estos son ejemplos reales:

“Tranquila, eres joven. 

“Es que claro, ya tienes una edad… 

“Bueno, no pasa nada, ya tendrás otro. 

“Relájate y verás cómo enseguida llega. 

“¡No te obsesiones! 

“Cuando no lo pienses, verás cómo sale bien. 

“¡Tienes que ser positiva, si eres negativa solo atraerás lo negativo! 

“¡Piensa en lo que tienes, no en lo que te falta, y verás que no es para tanto! 

“¡La naturaleza es sabia y Dios sabe lo que hace! Si no te da hijos será por algo. 

“Todo pasa por algo en la vida. 

“Eres buena persona, ¡se te va a dar! 

“¿Qué más te da si ya tienes uno? 

“No sabes de lo que te salvas. 

“Si no venía bien, lo mejor es haberlo perdido. 

“¡Mejor haberlo perdido ahora que no era más que unas cuantas células!” 

“¡Lo importante es que ya sabes que eres fértil!” 

“Bueno, para cómo está la cosa, mejor no tenerlos”. 

“¿Y si te compras un perro?”

 “¿Y no te planteas la adopción?” 

“¡Eso es porque no estás hecha para la maternidad!” 

“Es que mira que queremos tener todo en esta vida…pero a veces no puede ser”. 

“La ciencia ha avanzado mucho ¡No te preocupes!” 

“Ya no lo intentáis más, ¿no?” 

El problema aquí está en que no se reconoce que la mamá ha perdido un hijo y está pasando por un duelo, así que no se valora lo que siente y se pretende que siga la vida “como si nada”, sobre todo si la pérdida ha sido de pocas semanas. Parece que si no se ve, no existe; pero lo cierto es que ese hijo ha existido en el vientre, en el corazón y en la mente de su mamá. Y otra cosa que influye es que no estamos educados para atravesar el dolor sino para evitarlo, para reprimirlo o taparlo. Por eso, la mayoría de las personas se sienten en la obligación de decir algo que le quite el dolor a la mamá pero no saben bien qué, y es cuando sueltan frases como las de arriba. En realidad, lo que necesitan es cubrir su necesidad de no estar incómodos ante un dolor tan trágico y desgarrador, de no tener que enfrentarse a algo de lo que no se habla abiertamente todavía, de hacer como si no fuera para tanto y seguir adelante. Así que esas frases son también un consuelo para ellos mismos, una forma de sentir que “ya cumplieron” y pueden seguir con sus vidas.

¿Es necesario decir algo, entonces?

¡No! La mayoría de las veces no hacen falta palabras, sino escucha. Menos boca y más oídos. Estar. Ofrecer el hombro. Dejar que esa mamá cuente lo que quiera cuando quiera, aunque sea el relato de la pérdida mil veces. Su mente está dando vueltas a una velocidad de vértigo, intentando procesar todo lo que le ha pasado y buscando explicaciones mientras siente su cuerpo vacío, bloqueado (puede que hasta “defectuoso”) y su vida paralizada. La mayoría de las mamás necesitan hablar pero sin sentirse juzgadas. No hay palabras de consuelo, ¡no existen! Solo estar y dar lo que esa mamá necesite, ella lo pedirá. Y si no lo pide, si se aleja y se aísla… si no quiere hablar, hay que respetarlo. Volverá cuando esté lista, y entonces necesitará saber que estaremos ahí incondicionalmente cuando eso suceda.

¿Qué pasa con la madre después de desear y proyectar tanto con su hijo ante la pérdida?

Por supuesto, cada caso es único, pero lo primero suele ser un estado de “shock”, de no poder creer lo que está pasando. Hay una sensación de vacío muy profundo, al punto de llegar a sentir físicamente como un “hueco en el vientre” aunque el aborto haya sido de pocas semanas cuando aún no se sentían los movimientos del bebé. Muchas mujeres dicen sentirse rotas por dentro y describen un deseo casi irracional de querer estar embarazadas de inmediato. Por eso, es muy común que una de las primeras cosas que pregunten es cuándo pueden buscar un nuevo embarazo, como un mecanismo para tener esperanza y reparación. Pero pronto este mecanismo de defensa deja paso a otras emociones que se van entremezclando con ese deseo de tener otro bebé en el vientre cuanto antes, por lo que la mamá vive una situación muy, muy compleja desde el punto de vista psicoemocional,  aunque la recuperación física vaya bien.

En general, estas emociones tienen que ver con:

  • Sentirse fracasada como madre, mujer, pareja…
  • Culpa por haber perdido el embarazo y preguntas sobre si hubiera podido haber hecho algo para evitarlo y la idea de que “no merece ser madre”.
  • Sentimiento de injusticia con el consiguiente ¿Por qué a mí? A esto lo llamo “pregunta – trampa” porque no tiene respuesta inmediata y alimenta la culpa y la sensación de fracaso.
  • Aislamiento de personas con hijos, embarazadas, eventos donde hay niños y amigos o familiares que pueden hacer comentarios o preguntas inoportunas.
  • Pensamientos circulares recurrentes sobre la pérdida y el futuro.
  • Sensación de que ya no controla su proyecto vital. Esto pude conllevar una crisis de identidad que a su vez contribuya a que baje autoestima y se desvalorice.
  • Rabia y envidia por las mujeres que se embarazan y tienen bebés. La mujer puede tener pensamientos negativos y emociones que lleguen a asustarla, ya que no se reconoce a sí misma, e incluso puede  preguntarse ¡¿en qué me estoy convirtiendo?!
  • Miedo (a veces muy extremo y paralizante) a que vuelva a suceder, a no quedar embarazada, a no encontrar la causa y/o a no poder ser madre jamás.

¿Qué tipo de ayuda es la que brindás desde tu programa para procesar la pérdida?

En un estudio que llevé a cabo sobre la relación entre la Inteligencia Emocional y la Salud Mental en mujeres con Abortos de Repetición, encontré que quienes pasan por esto y tienen dificultades para gestionar sus emociones (baja Inteligencia Emocional) sufren más  ansiedad y depresión, suelen tener síntomas físicos “sin causa aparente” y experimentan pensamientos negativos constantes.

Presenté estas conclusiones en el 6º Congreso Internacional de Inteligencia Emocional (Porto, 2017). Muchas personas se acercaron a hablar conmigo y me preguntaron sobre los resultados de mi investigación. Eran sobre todo mujeres, y casi todas habían tenido algún aborto espontáneo o conocían a alguien que había pasado o estaba pasando por ello.

¿Qué te decían?

Que no conocían ninguna línea de investigación parecida (y eran mujeres de todas partes del mundo). La pregunta más frecuente era: “¿Y cómo vas a ayudar a estas mujeres?” y yo les respondía: “Voy a crear un Programa”. A todas les pareció una idea genial. Así que esa fue la semilla del Programa Áditi, que nació en junio del año pasado. A partir de la segunda edición pasó a llamarse Programa Mamá Arcoíris porque este nombre refleja mejor lo que quiero transmitir a todas las mamás que han perdido a sus bebés. Como muchas seguramente saben, los bebés que nacen después de uno o varios abortos espontáneos son llamados bebés arcoirisporque resultan del sol (esperanza) que sale después de la lluvia (pérdida).

Unas palabras para quien está pasando por el dolor de haber perdido a su bebé…

Quiero que sepas que cuando has tenido abortos de repetición es necesario prepararse para un nuevo embarazo no sólo desde el punto de vista físico, sino también psicoemocional. El cuerpo y las emociones no van por separado, hace falta encontrar el equilibrio, pero cuando estás viviendo una situación tan dura es muy difícil hacerlo sola: es necesario buscar ayuda.

Mirala
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Mirala

Team work, desde 2010 trabajando con amor por lo que hacemos



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