Azucena Caballero: «Vivimos en una sociedad acosadora»


Si hay una situación compleja en la niñez y adolescencia es la del acoso escolar. Un drama que afecta también a los padres, que en muchos casos no saben qué hacer para remediar la situación. O bien, porque desde la escuela no les dan respuesta. Mientras tanto, el problema se agudiza. Para profundizar sobre este tema, entrevistamos a una especialista: Azucena Caballero, co-directora y fundadora de La Pedagogía Blanca; experta en aprendizaje creativo, adolescencia y educación disruptiva. Desde Wiltshire, Inglaterra, responde  nuestras preguntas y destaca: «Todos tenemos que hacer un esfuerzo para tener una sociedad menos acosadora».

¿Cómo pueden darse cuenta los padres que su hijo sufre algún tipo de situación violenta en la escuela si no se los cuenta? ¿Qué otros indicadores puede haber?

Cuando un niño sufre violencia en la escuela normalmente suele haber distintos indicadores, independientemente de que lo cuente o no. Muchas veces, no dicen nada porque tienen miedo, creen que si lo dicen va a ser peor. A veces, se sienten culpables, creen que ellos van a salir castigados, tienen miedo de las consecuencias que puede tener que los otros se den cuenta de que lo han contado (porque los padres vayan a hablar al colegio o por cualquier situación). Entonces, hay veces que ellos no lo dicen y nos tenemos que dar cuenta a través de otros indicios que dejan claro, no que está sucediendo algo de violencia, pero sí algo que les genera estrés. Algunos indicadores de estrés son estos:

  • El niño empieza a dormir mal, se despierta por las noches y nos llama; tiene pesadillas.
  • Deja de comer, no tiene hambre (porque está nervioso y esos nervios le afectan la barriga).
  • Empieza a morderse las uñas o tiene algún tipo de tic.
  • Está más mustio, habla y cuenta menos.
  • Si antes iba al colegio relativamente bien (o contento), de repente empieza a buscar todo tipo de excusas para no tener que ir. 

Sobre lo anterior, si un niño es ridiculizado por su cuerpo, su forma de ser, o por ser un buen estudiante… ¿Qué mecanismos suele adoptar para convivir en esa desarmonía?

Ante  algún tipo de acoso (por el motivo que sea), la mayoría intenta llamar lo menos posible la atención para “no molestar” a esos niños acosadores. Incluso, en ocasiones, si es un profesor el que lo trata mal, que no tenga excusa para quejarse de él.  Esto es lo que más se suele hacer. La mayoría suele sufrir mucho en silencio e intentar hacerse lo más invisible posible. Otra de las cosas que suelen hacer si son acosados por otros alumnos es acercarse mucho al profesor.

¿Qué pueden hacer los padres si las autoridades de la escuela les dicen “son cosas de chicos” o “no podemos hacer nada”?

Es cierto que en muchos espacios sí hay ciertos protocolos para casos de acoso, muchas veces no son efectivos, o  no se aplican bien y –por desgracia- en muchos centros (no en todos) están más preocupados por su buen nombre que de solucionar el tema de acoso. En los casos en que los padres se encuentran con que la respuesta es que no pueden hacer nada, que no pueden intervenir, que son cosas de niños, o que intentan minimizar la situación o inclusive culpar a la víctima, o a sus padres; lo que los padres en mi opinión, tienen que hacer es dirigirse a inspección educativa: poner una instancia de queja con todos los datos que se pueda, con toda la documentación. Es decir, cada vez que se reúnan con el maestro o con el equipo directivo, deben pedir que les den por escrito lo que se ha hecho en esa reunión y sus conclusiones; para poder decir “Mirá tuve esta reunión, tantos días…” y en cualquier caso, detallar los hechos. Inspección educativa tendría que intervenir y ayudarte. Según el tema, incluso te aconsejo que puedas consultar con un abogado de familia; siempre pensando que hay distintos tipos de acoso –ninguno es ponderable- pero para que nos entendamos, digamos que hay uno que es molesto pero que no llega al nivel del ataque físico, y hay acosos de todos los niveles, desde los que burlan y “pinchan” (buscan la reacción), hasta los que acaban en palizas o en violaciones. Entonces, hay que ver, para algunas cosas puedes necesitar abogado y para otras no; pero por supuesto, puedes poner una instancia en inspección educativa.  Luego, si lo deseas, puedes solicitar el cambio de escuela y tienen que dártela, porque en principio tú tienes derecho a elegir el tipo de centro que deseas para tu hijo.

¿Qué recursos internos puede desarrollar una persona para atravesar una situación de acoso escolar?

Lo ideal es que tenga un acompañamiento por parte de los adultos de su vida, normalmente sus padres y si puede ser, también de un maestro/a que tenga valoración positiva sobre quién es. Que le recuerde su autoestima, que le explique claramente que no es culpa de él y que entienda que, en realidad, son esas personas que acosan quienes tienen una autoestima tan mermada que necesitan machacar a otro para creer que son alguien, porque por dentro se sienten absolutamente miserables.

¿Qué más pueden transmitir los padres a su hijo/a víctima de bullying?

Para mí, lo fundamental es el acompañamiento. Los padres que se encuentran ante esta situación en la que se sufre mucho, le tienen que dejar en claro a su hijo que es muy valioso y que lo van a defender con uñas y dientes. Van a hacer todo lo que esté en sus manos: van a ir a hablar con el profesorado, con dirección y van a ir a inspección; que no se preocupe, que lo van a sacar de ese colegio si la cosa no cambia y que él vale mucho. Recordarle todas las cosas positivas que tiene y también, explicarle que la infancia es una etapa realmente corta de la vida y lo que realmente importa es la vida larga y que todos estos que ahora acosan o achacan en el colegio, luego de adultos, cuando ese funcionamiento ya no cuadra, estarán solos. Porque la vida no tiene nada que ver con la vida escolar. Al colegio los niños van, no pueden salir de ahí. De hecho, no pueden elegir adónde van, ni nada en realidad. Por desgracia, aun hoy en día, se parece más a una cárcel que a un espacio del desarrollo del potencial y la capacidad del ser humano en la etapa infantil y adolescente. Por lo tanto, esos acosadores van a perder, porque la gente no los va a querer ni respetar porque en la vida real la gente elige: te puedes salir de un trabajo, puedes cambiar de sitio, de amigos: puedes hacer lo que te dé la gana.

Podría decírseles que aunque su vida (en gran medida) transcurra en la escuela hay algo más allá afuera…

Hay que hablarles de la vida real, que es la vida larga; porque se es adulto por muchísimos años (que miren a los abuelos, por ejemplo ¿cuántos años fueron niños? ¿Cuántos años llevan ya de adultos?), pues que recuerden que en la vida larga tú eliges. Tú eliges si permaneces en un trabajo o te vas a otro, o si quieres trabajar para ti mismo. En la vida real tú eliges si quieres trabajar en un lugar o en otro: tú eliges con quién vas a pasar tus días. Por lo tanto a esas personas –acosadoras- las van a elegir muy poco, pero a tu hijo lo van a elegir mucho porque es creativo, es cariñoso, inteligente, tiene intereses, no molesta a nadie… porque es una persona estupenda: eso hay que recordarle. También hay que aclararle que si desea defenderse tiene derecho a hacerlo,  y si no quiere, no pasa nada. 

Es complicada su situación: ¿hacer o no hacer?

La culpa es del que acosa, porque independientemente de lo que hagas, tú no estás molestando a nadie y el otro tiene que ver qué es eso que le molesta tanto de ti que le hace cuestionar tanto a él como para venir a acosarte. Es decir, qué es lo que le molesta: que ve que eres un niño muy cuidado, simpático, que cae bien, que se nota que eres querido por tus padres, que eres creativo, divertido, que eres diferente, o que sacas buenas notas… ¿Qué hay, que en el fondo, el que te acosa envidia de ti?

¿Qué motiva al acosador a meterse con alguien en particular?

Normalmente el acosador a quien elige acosar es a alguien que, sin que esa persona haga nada (solo por quién es, cómo es, o cómo vive) hace que se cuestione a sí mismo. Es decir, ve algo que en el fondo tendría que admirar porque “Oye, cómo se nota que a ese niño lo quieren los padres, a mí me encantaría que los míos me quisieran…”, “¡Mirad, ese niño habla en clase y contesta todo!”, “A ese le encanta estudiar, pues a mí, la verdad que no…”.  Entonces, confunden esa admiración con envidia. A partir de ahí, lo confunden con odio y obsesión y empiezan a acosar. El acosador necesita mucha ayuda y mucha terapia. El acosado, en todo caso,  si acaba necesitando terapia es a consecuencia de las acciones del acosador. No por él, sino que el acosador es quien necesita más terapia, pero no está recibiéndola y está canalizando fatal sus problemas internos. Entonces, todo eso hay que explicarlo al niño acosado y que sepa lo valioso y lo muy querido que es. Eso va a ayudar a que sea una persona resiliente y que de mayor sea capaz de comerse el mundo. Y además le puedes poner incluso ejemplos: “Mira, ¿ves a Lady Gaga, lo famosa e increíble que es ahora? Cuando era pequeña e iba al colegio, la acosaban”. Como ese hay muchísimos ejemplos (por desgracia, en el sentido del acoso) de gente muy resiliente.  Y que nuestros hijos/as sepan que tienen también la capacidad de resiliencia, de salir adelante y que no tienen ningún problema: son fabulosos tal como son.  Que estén muy tranquilos que los vamos a ayudar, los vamos a sacar de ahí y que luego van a tener una vida estupenda porque ellos van a tomar sus decisiones.

¿Qué puede hacer el entorno del acosador para entender lo que le sucede, de modo que  pueda corregir esa conducta (que a su vez, responde a algo más profundo)?

El problema con el acosador es que no hay un único perfil. Siempre es un niño o adolescente con carencias, pero no siempre del mismo tipo. En ocasiones, son niños que provienen de un entorno donde ellos mismos son muy machacados y por lo tanto, reproducen ese machaque. Acosan porque en su hogar ellos pueden ser acosados por un hermano, por la forma en que los padres lo tratan o se dirigen a él/ella, o por el entorno cercano en el que viven. Hay mucho acosador que ha sido o está siendo también un acosado.

Luego, hay otro tipo de acosador que la carencia que tiene es por circunstancias familiares, por ejemplo: los padres que tienen que trabajar muchísimas horas fuera. Tal vez la única persona que lo puede cuidar es alguien que no sabe atender sus necesidades (por cualquier motivo, hay múltiples).  Y el niño se siente desatendido, y sobre todo: poco valorado y poco querido. Su reacción de acoso es una respuesta a esa sensación. De ahí, esa admiración mal digerida, convertida en envidia, en odio y en rabia, hacia esos que se nota que son bien atendidos y que los cuidan.

El tema está en que hay un entorno del acosador que es el de los padres que sí quieren atender al niño, pero están desbordados, donde ahí sí se pueden dar pautas para que ellos puedan establecer pequeñas rutinas “pequeñas píldoras de atención y cariño diarias”, que hagan que su niño se sienta más atendido, más querido y más valorado. Se suelen dar muchas pautas que en muy poco tiempo le recuerdan a ese hijo que sí  lo quieren; sencillamente porque existe, porque es hijo suyo, y que están orgullosos y encantados de él.

Hay otro tipo de familia donde los padres son muy autoritarios y que se fijan mucho en qué hacen los demás. Es decir, el problema que tienen algunos acosadores es que viven en un entorno de comparación constante. Se puede trabajar también con esas familias porque es muy fácil aprender a no comparar. Tú quieres a tu hijo porque lo pariste, lo engendraste, o lo adoptaste. A tu hijo lo quieres porque es tuyo, punto. A partir de ahí, hay que hacer la reflexión sobre que en realidad, nadie quiere cambiar a su hijo, y explicarles por qué lo han de comparar, los daños de la comparación, el tipo de errores que supone, las consecuencias que tiene…Se puede ayudar a los padres a que aprendan a no comparar y a valorar a sus hijos por lo que ellos mismos hacen. Esos entornos serían aquellos donde la intervención es relativamente sencilla.   

¿En cuáles sería complicada la intervención?

En el otro tipo de familia, que es la que “maltrata” al niño -lo pongo entre comillas porque maltratar no siempre es golpear (aunque algunos sí son golpeados por sus padres, lo cual agrava más el tema)- que humilla, castiga y grita sistemáticamente. Esos niños, da igual lo que hagan “jamás hacen nada bien”. Están machacadísimos y muchas veces, además, desatendidos. Pues, es muy difícil porque en muchas de esas ocasiones los padres no están preparados para entender lo que está sucediendo, ni por qué lo que ellos están haciendo no está bien. No siempre se puede trabajar con el entorno. A veces, sí; mientras que en otras, sólo se puede trabajar con el niño (acosador). 

Hablabas de la comparación y el daño que produce, pero está tan arraigada en nuestra cultura…

Vivimos en una cultura acosadora donde la gente odia mucho sin ningún tipo de razón. Se odia al que es de un equipo de fútbol contrario, se confunde el “gustar de” o el apasionarse con algo, con tener que odiar a lo que sea diferente. Creo que vivimos, por desgracia, en una sociedad muy acosadora, que machaca al que es diferente y que quiere que todo sea uniforme. Por un lado, hablamos de creatividad y de diversidad. Luego, por otro, en la vida cotidiana, en los bares, o los mercados, la gente está criticando el físico de la actriz de moda, lo mala persona que debe ser un jugador de fútbol (sin conocerlo en nada) y criticando de manera muy inquisitiva aquello que no encaja en sus valores. Es lamentable que los programas de más audiencia sean esos tipo magazine de cotilleo y debate donde se dedican a machacar y acosar a los famosos. Creo que eso es algo que los niños también llevan a su circuito, que es el escolar, y se convierten en detractores de otros.

Entonces, ven algo diferente a ellos y ya no les encaja y si haces algo diferente a la mayoría, ni te cuento…  El trabajo no sólo implica a los padres de los que acosan, sino que todos tenemos que hacer un esfuerzo para tener una sociedad menos acosadora.

Link al video

Mirala
About the author/Acerca del autor/a

Mirala

Team work, desde 2010 trabajando con amor por lo que hacemos



Sin Comentarios

Dejanos tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Anterior Abortos espontáneos recurrentes ¿cómo se sigue adelante?
Proximo Piojos, poneles límites con estos simples pasos