Por fin, alguien que explica qué pasa después de los 50


Una investigadora descubrió que los mayores niveles de felicidad lo experimentan las mujeres más jóvenes y las que pasaron los sesenta. Es lo que se conoce como “la curva de la felicidad”.

¿Alguna vez escucharon hablar de la curva de la felicidad? Esa es la primera pregunta que la antropóloga brasileña Mirian Goldenberg hace a su audiencia en una reciente charla TED.

La exposición de la investigadora tuvo como eje difundir los resultados de su estudio: “Cuerpo, envejecimiento y felicidad”, en los que participaron  5.000 hombres y mujeres de entre 18 y 96 años de edad.

La curva –señaló– es un patrón constante que se grafica con el formato de una “U”. Esto significa que la felicidad comienza en el inicio de la vida, va disminuyendo en su transcurso y llega al punto más bajo a los 45 años, para después comenzar a subir nuevamente. Las personas mayores, si tienen salud, estabilidad económica y afectiva, se perciben tan felices como las más jóvenes.

Por otra parte, el grupo de mujeres con edades comprendidas entre los 40 y los 50 años que participó en el estudio, indicó una situación muy diferente. Se consideraron menos felices, insatisfechas, deprimidas, frustradas y exhaustas. Las principales causas que resaltaron fueron: la falta de tiempo, la falta de reconocimiento y la falta de libertad. Libertad en relación a su cuerpo, sexual, de hacer cambios y de viajar.

Otro factor sería el de la presión que sienten en cuanto a su aspecto físico. En esta etapa, el modelo del cuerpo es un verdadero capital. Se invierte en belleza, cirugías plásticas, tinturas para el cabello, gimnasio y hasta en pastillas para dormir. Tienen pánico de envejecer. Según Goldenberg, “es un verdadero combate”.

¿Qué pasa después?

Buenas noticias: todo comienza a mejorar más allá de los 50. La curva de la felicidad empieza a subir. Las mujeres de más de 60 años dijeron encontrarse en el mejor momento de sus vidas, ya que nunca se habían sentido tan libres. Aseguraron haber descubierto un verdadero capital que no pueden ni deben desperdiciar para agradar a todo el mundo. Esto se debe a que precisan tiempo para cuidar de sí mismas y por lo tanto, tuvieron que aprender a decir “no”.

¿Y quiénes ayudan en este viaje? Sus amigas: las que escuchan,  las que acompañan al médico, las que llaman para saber cómo están. Ellas hablaron más de sus amigas que de maridos, hijos y nietos. Es más, cuando se les preguntó: “¿Quién va a cuidar de ustedes en la vejez?” Respondieron que, en primer lugar, lo harían ellas mismas y luego, sus amigas. Cuando se les hizo la misma pregunta a los hombres, ellos aseguraron: “mi esposa, mis hijas y mis nietas”.

Hoy, el pensamiento de la mujer mayor de 60 años sobre esta etapa vital puede condensarse en una toma de conciencia:

“¡No sé porque demoré tanto tiempo para descubrir una cosa tan simple: la libertad es la base de la felicidad! Tengo proyectos, no me preocupa lo que los otros piensan, valoro mis afectos y me alejo de todo lo que no quiero más en mi vida”.

Sin duda, una enseñanza para las nuevas generaciones sobre el valor de lo verdaderamente importante.

Fuente: Goldenberg, M. A Invenção de uma Bela Velhice
Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=CRos__CXTUo
Patricia Varela
About the author/Acerca del autor/a

Patricia Varela

COLUMNISTA
Patricia Varela es licenciada en Enfermería, periodista y licenciada en Comunicación Social. Curiosa por naturaleza, nunca deja de aprender sobre los temas que le interesan. Desde las colaboraciones en Mírala, Patri comparte su pasión por los animales, la lectura, las películas, la música y las cosas simples de la vida, con la sensibilidad que la caracteriza.



1 Comentario

  1. Avatar
    Gabriela
    16 septiembre, 2018
    Responder

    ¡Yo tengo 47 y no tengo tiempo ni para respirar!

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