Buscan detectar casos de hepatitis C en la provincia


La hepatitis C todavía es subestimada y poco diagnosticada. Esta enfermedad se encuentra, junto con el VIH y la tuberculosis, entre las tres primeras causas de muerte por infecciones a nivel local y mundial.

Se estima que hay 400 mil argentinos infectados con hepatitis C, de los cuales sólo un pequeño porcentaje lo sabe. Como se trata de una enfermedad silenciosa, muy pocas veces da síntomas y, cuando éstos aparecen, tras veinte o treinta años de haber contraído el virus, el daño en el hígado suele estar avanzado. Por eso, se  insiste en que tanto los profesionales de la salud como la comunidad en su conjunto, procuren que todos los adultos mayores de 45 años se realicen el test de la hepatitis C al menos una vez en la vida.

Este fue uno de los temas abordados durante la IV Jornada de Hepatología y Trasplante Hepático y III Jornada de Cirugía Hepatopancreatobiliar, organizadas por la Fundación Mar del Plata Trasplante y que tuvieron lugar el 23 y 24 de noviembre en Mar del Plata.

“Muchos de los pacientes que hoy vemos se infectaron hace treinta años, cuando no conocíamos el virus ni sus medidas de prevención. Es importante testear a personas de entre 40 y 65 años que pueden estar infectadas y no conozcan su condición, ya que pueden terminar con un deterioro de la función del hígado o con un tumor hepático. La buena noticia es que ahora podemos curar la enfermedad en el 98% de los casos y frenar el contagio”, señaló el Dr. Diego Fernández (MN 105.191- MP 94.846), cirujano hepatobiliar, de páncreas y trasplante hepático; y presidente de la Fundación Mar del Plata Trasplante.

“En los últimos años, se dio un cambio dramático en los tratamientos para la hepatitis C. Antes contábamos con drogas que curaban al 20% de los pacientes y tenían efectos adversos que generaban que muchos las abandonaran a mitad de camino. Con las nuevas drogas se curan prácticamente todos los pacientes, más allá del genotipo (subtipo) del virus que presenten”, subrayó el especialista.

Respecto de las vías contagio, el Dr. Fernández manifestó que son similares a las del virus de VIH: ocurre generalmente por el contacto con sangre infectada, compartiendo agujas, maquinitas de afeitar, cepillos de dientes o cualquier elemento de higiene personal que entre potencialmente en contacto con sangre. Además, antes de que se identificara correctamente el virus, hubo muchos contagios a través de transfusiones de sangre o en el marco de cirugías o tratamientos odontológicos, cuando no era tan habitual como ahora la adecuada esterilización de todo el instrumental. Lo mismo aplica a la realización de tatuajes y piercings. En tanto, el contagio mediante el contacto sexual es una vía menos frecuente, pero también existe.

Para el Dr. Fernández, el gran desafío en la hepatitis C pasa por diagnosticar a los pacientes, una tarea que involucra tanto a la comunidad médica como a todas las personas. Es importante conocer las formas de contagio y hacerse el testeo aunque se considere que no se estuvo en riesgo.

“Quienes se curan en estadios tempranos no requieren seguimiento posterior, más allá de los chequeos habituales”, indicó Fernández. Para los casos en que la enfermedad estuviera más avanzada, una de las herramientas para realizar el seguimiento de los pacientes es el fibroscan, una técnica ultrasonográfica, no invasiva, que mide la fibrosis, es decir, el grado de compromiso del hígado, sin hacer biopsia. Si bien este estudio no reemplaza en su totalidad a la técnica tradicional, correlaciona con una alta exactitud el grado de daño que presenta el hígado. 

RETRASAR EL TRASPLANTE

El virus de la hepatitis C es un agresor al tejido hepático. En los pacientes que son candidatos a trasplante y son tratados con los nuevos esquemas de fármacos, muchas veces mejora la función hepática porque se erradica la inflamación crónica del hígado que la presencia del virus provoca.

“Con frecuencia, los tratamientos que eliminan el virus alargan el período de espera para el trasplante y, en algunos casos, hasta lo logran evitar. La hepatitis C es la primera causa de trasplante hepático en el país y en el mundo. Es mejor que el paciente reciba el trasplante tras haberse curado del virus, porque -de lo contrario- el órgano nuevo se puede infectar”, concluyó el médico.

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